domingo, 21 de junio de 2015

¿Un primer contacto con el sueño?

Anteriormente mencioné lo necesario que es hacer una investigación, elegir una zona específica. Es absurdo pensar que te vas a ir pero no tener idea del destino (por lo menos cuando se trata de algo más serio que un viaje de turista común y corriente).

Por supuesto que hay factores que deberías considerar muy bien para escoger dónde vivir, más allá del clima. En mi caso, ya que quiero estudiar psicología, busqué universidades que dicten este plan de estudios, y entre ellas escogí las que me parecían mejores. Pero con todo y eso, aún hay inseguridad. ¿Será este lugar tan bonito/seguro/agradable/malo como lo pintan? ¿Cómo estar seguro y poder elegir?

Digamos que otra de las razones por las cuales elegí Toronto, fue el curso de inglés que hice. Momento, ¿qué?

Una vez decidí que quería irme, decidí que quería ir a Canadá a estudiar psicología, también decidí que quería conocer el lugar en el cual pensaba vivir antes de meterme de cabeza en toda esa aventura. Por supuesto, no es una posibilidad que tenga todo el mundo, pero si está, ¡tómenla!


Así que ahí estaba un día en marzo de 2014, buscando páginas en internet que ofrecieran cursos de inglés (ya que me iba, bien podía aprender algo). Por alguna razón no me gustaban los precios, o el tipo de vivienda que ofrecían los cursos, la intensidad... etc. Hasta que di con International English Programs de la Universidad de Toronto. Sí, la misma que ocupa puestos importantes en rankings internacionales. Bueno, si no la conocen... esa. 

Me pareció una propuesta atractiva, ya que en Toronto me interesaban la Universidad de York y la Universidad de Toronto. Pues bueno, unos cuantos dólares, formularios y trámites de embajada después, allí estaba: lista para irme a Toronto.


Por algo así como 3500 dólares un mes (más tiquetes aéreos y trámites de visa), me quedé un mes en Toronto. Por algunos cientos de dólares adicionales viajé estando allá. Conocí Quebec, Ottawa, Montréal y las Cataratas del Niágara. Conocí personas de muuuchas culturas diferentes a la mía. Además, ejercité mi inglés, que estaba bastante oxidado. 

¿Valió la pena la inversión? ¡Sí! Definitivamente sí. Por lo menos para mi. No sólo pasé un mes increíble con gente nueva, sino que también aprendí cosas interesantes para nuestro propósito.

Conocí de primera mano el sistema de transporte de Toronto, pros, contras, qué tan lejos queda Mississauga o Scarborough de Downtown... cómo es el día a día en la ciudad. ¿Es realmente seguro/inseguro? ¿Cómo son los distintos barrios (sectores de la ciudad) y en qué difieren unos de otros? ¿Y la gente? ¿Cómo 



Y por las razones anteriores, finalmente me enamoré de la ciudad. Tiene mala reputación. Para muchos estadounidenses es una ciudad "de escala" a un destino mucho más interesante, que no tiene nada que ofrecer. Para algunos quizás sea fea. Pero para mi, que vengo de Bogotá y aunque amo mi país natal no me siento cómoda viviendo en él, fue el paraíso. Con sus defectos, pero MI paraíso, porque se ajusta a lo que yo quiero. Y por eso mismo este post. Porque si tienen la oportunidad, tener ese primer contacto con lo que has hecho tu sueño, y descubrir que realmente es para ti, no tiene precio. Y porque, si descubres que en realidad no es lo que deseas, conociste un lugar nuevo, pero aún estás a tiempo para orientar tu búsqueda hacia otro lugar.


Retomando el blog

¡Cuánto tiempo desde la última vez que escribí para este blog!

Vamos a retomar cuanto antes: desde hace más de un año decidí, (lo expliqué más en detalle en mi entrada anterior), que quería irme a Toronto. Muuuchas cosas pasaron, pero para que fuera posible irme, necesitaba graduarme a tiempo (soy estudiante de la Universidad Nacional de Colombia).

Irse a un país, ya sea a estudiar o a vivir, no es algo que se resuelve de un día para otro, y es importante que comprendan esto. Por esta misma razón, ha pasado mucho tiempo desde que dejé de escribir entradas, pero he estado muy ocupada. Son muchos los papeles y trámites que hay que considerar para tener todo en orden. Finalmente, hace algo así como un mes, recibí la carta de aceptación de mi futura universidad y las cosas se pusieron aún más locas: ¡había que tramitar el permiso de estudios cuanto antes! Y al mismo tiempo, terminar el último semestre (sacar adelante las notas, el trabajo de grado...).

¿No entendieron nada?

¡No importa!

En las próximas entradas retomaré la historia de este sueño, y ahora sí, este blog arranca con toda. 

Bienvenidos.